La industria nacional y, en especial, la del interior del país han perdido a uno de sus impulsores.
Falleció en la ciudad de Bell Ville, Lelio Lambertini.
Era un hombre que, conocedor pleno de las labores agrícolas, sabía llevar el concepto intrínseco de las necesidades y plasmarlo en acciones en la empresa, en los productos, en los dispositivos, en las recomendaciones y en la tecnología. Innovador e impulsor de la continua renovación de las tecnologías para el hombre de campo.Estuvo en todas las trincheras de la fábrica Mainero, que va camino al siglo de permanencia en el país. Se dedicó a producir, a mejorar productos, a sistematizar, a mejorar procesos, a tener como premisa de todos los días "la mejora de la calidad".
Su prolífica labor estuvo en la manufactura y en la dirección de la empresa, así como también en la actividad gremial-empresaria, donde desarrolló una intensa actividad tanto en lo regional como en el orden nacional. Participó de diversas cámaras, en especial de Cafma (Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola) y fue un defensor a ultranza de la posibilidad de integrar todo el sistema de partes y piezas para la producción local, de manera tal que ello incrementara la ocupación.Fue un buen compañero de trabajo porque siempre valorizó la relación humana. Fue un hombre solícito y generoso porque además de sus tareas en la empresa, se brindó a diversas entidades de bien público en el medio.
Siempre estuvo con el pie en el acelerador para encarar acciones que potenciaran la industria del interior y que, asociada a la productividad del campo, pudieran constituir un "círculo virtuoso" de más producción, mayor inversión y pleno empleo.Nunca escatimó esfuerzos. No midió horas de labor, ni viajes, ni gestiones, ni acciones. Su norte era hacer o impulsar a los otros para que también hicieran, tanto en la fábrica como en la actividad empresaria o junto a sus pares en todo lo que apoyara a la producción nacional y a la industria local.
En Mainero ocupó diversos cargos: director, vicepresidente, presidente, pero más que como uno de los accionistas o ejecutivos se lo recordará siempre por su hiperactividad permanente en pos del desarrollo de la compañía.En Mainero, los directores, funcionarios, empleados y obreros lo recordarán siempre como el motor de muchas iniciativas y como el hombre leal que quería lo mejor para el país y su ciudad.
Si bien se ha perdido un hombre de valía, quedan sus enseñanzas que podrán ayudar a multiplicar todas estas ideas, ya que la cadena agroalimentaria de la Argentina enlaza fuertemente lo agrícola-ganadero, la actividad láctea y la fabricación de maquinaria agrícola, que tienen la virtud de multiplicar puestos de trabajo.El mejor homenaje a brindar a Lelio Lambertini será precisamente "agregar valor" a esta cadena productiva con más máquinas, más hombres trabajando, más productos exportados, más horas laborales, pues la dignificación del hombre viene con el hacer de todos los días y el esfuerzo reconocido, para que la mejora de la calidad de vida de la población sea una realidad y no meras declamaciones voluntaristas.
Por: Carlos O. Mainero Presidente de Carlos Mainero y Cía.
Fuente: La Voz del Interior
Fecha: 2-11-2007
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