Cómo utilizar el Balanced Scorecard para minimizar los errores en un mercado cambiante.
Si la toma de decisiones se realiza por aproximación, es decir, si la gente no tiene más remedio que manejarse a través de la lógica de prueba y error, las consecuencias para la empresa pueden ser peligrosas. El actual contexto hipercompetitivo no suele dar segundas oportunidades, más bien exige un profundo empleo de la observación y una lectura constante de la información disponible.
En las organizaciones actuales, las decisiones se toman en todos los niveles, desde la recepcionista, que filtra los llamados telefónicos, hasta el CEO, que establece la agenda de prioridades que llevará adelante la empresa. Según Peter Drucker, el autor que probablemente más influyó en el mundo del management, “las decisiones no pueden limitarse a un pequeño grupo de alto nivel. En la era del conocimiento todos los que forman parte de la empresa tienen que ser capaces de jugar un rol activo, inteligente y autónomo en el proceso de toma de decisiones.”
De hecho, tal como afirmó Drucker, la mayoría de los trabajadores del conocimiento se han convertido en especialistas dentro de sus áreas. Con lo cual, muchas veces, ellos manejan cierto tipo de información técnica que puede resultar prácticamente indescifrable incluso para el gerente mejor preparado. Por lo tanto, creer que las decisiones les corresponden exclusivamente a los altos ejecutivos es un error.
Criterios eficientes para lograr racionalidad
Es cierto que hoy todos deben tomar decisiones, también lo es que si las decisiones se toman por aproximación, es decir, si la gente no tiene más remedio que manejarse a través de la lógica de “prueba y error”, las consecuencias para la empresa pueden ser peligrosas. El contexto hipercompetitivo y vertiginoso en el que se desarrollan los negocios actualmente no suele dar segundas oportunidades, más bien exige un profundo empleo de la observación y una lectura constante de la información disponible.
El desafío es entonces, dotar a todos los miembros de una organización con una herramienta que les permita obtener los datos necesarios para tomar las decisiones correctas lo más rápido posible. En este sentido, el Balanced Scorecard es una herramienta óptima para llevar a toda la organización la información cuantitativa y cualitativa indispensable que permitirá lograr racionalidad en la toma de decisiones.
Sin embargo, esta metodología se convertirá en una verdadera ventaja competitiva únicamente si se desarrolla un criterio común y eficiente a la hora de leer los datos, y se logra alinear a toda la organización detrás de la estrategia trazada. Como afirman David Norton y Robert Kaplan “tener buenos indicadores no hace rico a nadie, tomar las mejores decisiones sí”.
Por lo tanto, las organizaciones deben tener una política activa que contribuya a comunicar y capacitar a los empleados en la utilización del Balanced Scorecard como vehículo para la toma de decisiones.
El papel de los líderes
Es indudable que todas las empresas se benefician con el conocimiento compartido. Tomemos como ejemplo a las unidades de negocios que, aunque diferentes, realizan procesos similares o incluso idénticos como informes financieros, selección y pago a proveedores, envíos, revisiones anuales del desempeño de los empleados, etc. Al compartir información sobre los procesos comunes, las organizaciones tienen más oportunidades para identificar las mejores prácticas e implementarlas rápidamente en todas las unidades de negocios.
Entre las variadas funciones que deben llevar adelante los líderes actuales, el desarrollo de la cultura organizacional (de los activos intangibles), es una de las más importantes. La experiencia indica que si los procesos están relacionados con la estrategia y las mejores prácticas se multiplican a lo largo de la empresa, el valor del capital humano aumentará de manera contundente.
En última instancia el trabajo de los líderes puede sintetizarse, tal como lo hizo Peter Drucker años atrás, en algunas tareas simples y fundamentales:
• Preguntarse “¿qué hay que hacer?”
• Preguntarse “¿Qué es lo correcto para esta organización?”
• Desarrollar un plan de acción muy concreto.
• Ser responsable por las decisiones tomadas.
• Ser responsable por la comunicación en general.
• Concentrarse en las oportunidades más que en los problemas.
• Llevar adelante reuniones de trabajo productivas.
• Pensar más en “nosotros” que en “yo”.
Para responder a las dos primeras preguntas: “qué hacer” y “qué es lo correcto en nuestra organización”, el Mapa Estratégico es un aliado invaluable. Mientras que, una vez introducido el modelo del Balanced Scorecard, las otras seis tareas, en especial las que están vinculadas con la comunicación y las reuniones efectivas, son rápidamente potenciadas gracias a la información ofrecida a través de los diferentes indicadores.
El Balanced Scorecad permite transformar la toma de decisiones en un proceso de gestión estratégica que finalmente logra los resultados financieros que se propuso la empresa. Crea un sistema único orientado a la medición y asignación de recursos de manera racional. Además de asegurar un flujo de datos más oportuno y mayor transparencia, el Balanced Scorecard modifica de manera substancial la forma en que los ejecutivos monitorean el desempeño y sirve como marco organizador para la discusión y el análisis.
Fuente: Symnetics
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